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La primera toma de contacto se realiza a través de distintas redes sociales donde la víctima tiene publicado, de manera voluntaria, su perfil con datos y fotos relacionados con su persona. Una vez elegida la víctima, estos grupos criminales envían una solicitud de amistad a través de la red social Facebook.

Tras ser aceptada la invitación, los extorsionadores ya acceden a los contactos de la víctima y comienza la "relación de amistad" que suele derivar en un contacto más directo, generalmente, vía Skype, que es una aplicación mediante la cual se pueden realizar videollamadas a través de Internet. En esta fase, una mujer convence a la víctima a desnudarse e incluso a masturbarse y le insta a realizar un vídeo erótico. Una vez logrado el objetivo, la comunicación se corta de manera repentina.

A partir de ese momento, las víctimas, jóvenes con edades comprendidas entre los 20 y 30 años, comienzan a ser extorsionadas, siéndoles solicitadas diferentes cantidades de dinero, que oscilan entre los 100 y los 2.000 euros, a cambio de no difundir entre sus contactos los vídeos grabados sin consentimiento o de subirlos a Internet. Cabe destacar que, para reforzar su amenaza, en ocasiones los delincuentes remiten a sus víctimas un enlace, de pocos segundos de duración, de las grabaciones efectuadas. Se tiene conocimiento de que en alguna ocasión, han cumplido sus amenazas habiendo difundido algunas de las grabaciones obtenidas de manera fraudulenta, entre los contactos de la víctima.

Señalar también que, el pago, en los casos en los que se han efectuado, se ha realizado a través de compañías especializadas, difíciles de rastrear, ubicando las direcciones IP en países como Costa de Marfil, Marruecos, etc. lo que no implica que la organizaciones criminales sean de dicha nacionalidad sino que utilizan servidores de dichos países.

Por otro lado, el pago exigido no supone el final de la extorsión, dado que con el tiempo, los delincuentes vuelven a solicitar nuevas entregas de dinero a sus víctimas.

Si bien, por datos que se obtienen en las denuncias la franja de edad de las víctimas comprende entre 20 y 30 años, se estima conveniente también alertar a los jóvenes adolescentes, de este tipo de conductas delictivas para que adquieran conciencia de ello.